It was midnight. Mazcorro Cab pulled up next to me in the empty parking lot of the I.G.A. market and asked how I was doing.
"It's dead", I said.
"Yeah. Ever since Über came along -- ((( riiiing! ))) -- Got a call. Got to go. Luck"
And there went Mazcorro Cab. Good guy, Mazcorro. I've known him for about fifteen years. We used to be neighbors in the Colonia Postal neighborhood. A cold chill went down my back at the thought of being left without income because of bloody Über. But it's the way of the world, aint it. Things come and things go.
In the meantime we struggle on in diminished circumstances. I got a call at Plaza Burrito going to Taco Towers and it's a young woman named Catherine. She tries to open the front passenger door, but I keep it locked. Don't want nobugger sitting next to me unless absolutely necessary. I tell her to sit in the back. I got all my stuff spread across the front seat. Thought she'd get the visual message. Apparently not.
"Are you the same guy?" -- she asks -- "you must be, cos you're not letting me sit up front. You must be mad at me"
"What same guy. I just got here"
"I'm so sorry I made you wait. I was paying my bill at the Red Robin. I'm sorry"
"Sweetheart, I just got here"
"Are you sure?"
"As sure as eggs is eggs. I'm no little boy -- mommy, I don't know, I' not sure -- I'M SIXTY YEARS OLD, OF COURSE I'M SURE" ( young people have the annoying habit of asking 'are you sure?' without thinking. Kind of a reflex question. Or they'll say, 'are you serious?', which makes me want to strangle them )
"You're angry now..."
"I'M NOT F .. I'm not angry"
"Why are you shouting. I said I was sorry"
It went on and on like that. She wouldn't let it go, she wouldn't shut up. Meanwhile I'm trying to get on the rush-hour freeway... I'm one o' dem as can't walk and chew gum at the same time. Can only concentrate on one thing. This girl looked allright. Decent clothes. Not ugly. But she had terrrrible body odor, as if from a thousand unwashed armpits, which I've come to learn is a sign of mental illness. I beg your pardon; of "behavioral issues". She was fuckin nuts and she was driving ME nuts too, in other words.
She never did believe I was not that other driver she had made to wait, but she DID pay her fare, bottom line. Tipped me three bucks and all.
A fellow driver has died. José was his name. He was about seventy years old. Friday he went home saying he didn't feel well. Sunday morning he was dead. I spoke to him maybe a month ago, when I gave him a ride from the Red Cab office to the Iris Trolley station. I asked him about his Social Security, and he said he couldn't afford to retire because he hadn't accumulated enough points. I seem to recall we talked about God a little bit. Twenty years ago he used to work the gasoline pumps at the Yellow Cab garage downtown. Later he came to drive for Red Cab.When we had radio dispatching we could hear him, always giving the dispatcher some kind of comedic aggravation. I mean to say; we couldn't actually hear him, but we could infer what was going on from the dispatcher's reaction to whatever José was saying. Cranky old guy, but fun to listen to. Or to not listen to. Rest in peace, don José.
Talking about old guys, lately there's been an old beat-up stretch limo parked in the parking lot where I make my office. Says "VIP Limos Inc" on the back widow. The driver looks to be about eighty years old, and is always nattily attired in a dark suit, shirt and tie, and two-tone shoes. Has to use one of those aluminum walkers to get around. Goes in the I.G.A. a lot. Or he'll sit at the counter in Denny's and watch people as they come in. I go in there often, for coffee or iced tea, and to use the rest-room. I have never actually seen him pick up, or have passengers on board. I am somewhat intrigued. He came out of nowhere, and now he's here. A mystery.
"Taxi!"
"What"
"Can you help me out with some spare change?"
"No"
( a little while later ... )
"Hey taxi!"
"Yes"
"Drive us to the 24th Street trolley?"
"Sure. Hop in"
I'm getting off the freeway at 24th Street when the guy says
"No, no. Get off"
"I AM getting off"
"No, I mean, go left"
"What?"
"Go left, go left, get off. Stay on the freeway!"
I'm all discombobulated. What's this guy want me to do? Reason I'd rather just deal with people I know and trust. Too many crazies out there. I mean, Ponytail Dave, he drinks. Can get ornery at times. But he pays cash on the barrel-head every time, tips handsomely, and no questions asked. As it turned out the guy going to 24th Street did pay. He just had a little trouble deciding he wanted to go to the Euclid Trolley station instead.
domingo, 8 de noviembre de 2015
lunes, 2 de noviembre de 2015
Ajos y cebollas, rayos y centellas
Estoy leyendo una colección de las columnas que Arturo Pérez-Reverte escribió en plan desmadre para El Semanal de Madrid entre 2001 y 2005. "No Me Cogeréis Vivo", se llama. Usa mucho caló gachupín que batallo para descifrar. Ya vi que "tomar por saco" significa más o menos "irse a la chingada". Que "lo que se tercie" quiere decir "lo que se dé". Varias otras frases y palabras ya voy entendiendo. Usa mucho el calificativo "cutre" , que puede significar vulgar, tacaño, de mala calidad, descuidado. O como decimos aqui, "chafa" ( lo cual es un pochismo, porque se deriva del inglés "chaff " = "desperdicio". Mas adelantito me voy a contradecir BIEN gacho...) O un"cantamañanas"; es alguien que se compromete a hacer cosas que es incapaz de realizar, por ejemplo el político de tu predilección. O "que te rulas" = que te ruedas de la risa. O "cenutrio" = pendejo. Hay otra, el verbo "endiñar", pero suena muy feo y no la voy a investigar.
El señor Reverte escribe con frecuencia sobre cosas que detesta de este nuestro mundo de hoy. La falta de educación, la descortesía, y así. Gente con el gorro puesto sentada en un restaurante. Automovilistas con las bocinas del estéreo bramando hasta ensordecer. Le repatea ver a hombres vistiendo "shorts" en cualquier lugar que no sea la playa o la alberca. Dice que vió a un tipo caminando por la Gran Vía de Madrid en chanclas, traje de baño y nadamás, rascándose las pelotas. Le dieron ganas de romperle la cara. Yo uso pantalón corto todo el verano, pero es la usanza aqui en Kalifas.
Otra de las mismas: está Reverte esperando subirse a un avión cuando mira otro palurdo con sus patas peludas a la intemperie. Hijodeputa - se dice - con mi suerte ese cretino me toca de junto. Dicho y hecho. De puro coraje le hinca el codo en el costado las veces que puede; perdón, perdón, es que están muy estrechos los asientos, y le derrama su botellita de agua accidentalmente en la horcajadura. Preocupándose por que si se cae el avión lo último que verá serán unas patas peludas.
Le vengo dando vueltas al libro este. Especialmente porque tengo sentimientos afines con los del el autor en lo que respecta a la política. Insatisfecho con la izquierda y con la derecha ambas. Aborrezco lo socialmente correcto y el hipócrita "buen rollito", como llama él a...ja ja ja, no sé exactamente pero me imagino: las empresas que se anuncian como "verdes", preocupadas por el bienestar de la humanidad y del planeta, por ejemplo. El buen rollito, la mala leche, tus muertos más frescos y hay que joderse. Ah! y para qué te digo que sí, si no.O para qué te digo que no, si sí. Esta última suena muy mexicana. Seguro la recogió cuando anduvo investigando La Reina del Sur por acá.
Detestamos también a los que viven y lucran del no llamar a las cosas por su nombre. Me están cambiando el léxico, los hijos de su rechingada madre... "Fuerzas de Paz" en substitución de "Fuerzas Armadas", por ejemplo. O las feministas imponiendo su término "violencia de género" en lugar de "violencia doméstica". Nos explica Reverte que sus compas los don Ramones de la Real Academia Española están escandalizados por lo de "género". Que es un "gÜirismo". Del "gÜiri", que es el idioma inglés. Como cuando llega aqui un pendejo de San Diego State University y se pone a preguntar si "estamos en la misma página". YA sabes qué puedes hacer con tu pinchi página, tarado.
Quizás estos sentimientos sean endémicos entre los sesentones como yo comprendo, auque no dejen de ser subjetivos. Me imagino a un viejito en 1915 echando ajos y cebollas porque ya pocos hablaban como se usaba en 1860. Que pensaría este viejito del lenguaje de hoy?
Ya había leído este libro hará cosa de cinco años, cuando me entró la fiebre por Pérez-Reverte y saqué todos los libros que la biblioteca de Chula Vista le tenía. Los del Capitán Alatriste, Cabo Trafalgar, La Carta Esférica, El Maestro de Esgrima, La Reina del Sur, y otros. Noto que ahi siguen teniendo los mismos libros y nadamás. Luego fui a Sevilla y me hice de su entonces nuevo El Asedio, que trata sobre el sitio que en 1809 pusieron los franceses al puerto de Cádiz, que también visité. Por ahi anduvimos camine y camine mi hija y yo. Leyendo a Pérez-Reverte fue que me entusiasmé por ir a España.
En otra columna lamenta que a los sevillanos no les ha interesado hacer de Sevilla una capital europea de la cultura, habiendo tanto con qué. Que más se preocupan por la procesión de la Macarena, los muy provincianos.
Luego habla de estar atrapado haciendo fila en el aeropuerto de Málaga, con un bebito en los brazos de una doña atrás de él, y la espalda desnuda de una gorda enfrente, que trae un chichero puesto nadamás. El bebito empuña una dona de chocolate. La gorda ostenta el tatuaje de un cristo en el omóplato izquierdo. La cola estira y afloja, y Reverte tiene miedo de que en un empujón el bebé le vaya a restregar chocolate en el cuello de la camisa, o que vaya a dar de cara con la espalda de la gorda. El tatuaje del cristo parece mirarlo, ceñudo, cada vez que se le acerca sin querer. Claro que ambas cosas suceden, faltaba más. La cola lo empuja justo cuando la gorda se agacha; él la tumba y cae encima de ella. El cristo lo mira colérico. Y el niño le embarra el cuello con la dona.
Tiene Perez-Reverte otras dos colecciones como esta. Me gustaría leer de cuando se ganaba el pan como corresponsal de guerra. Aqui hace alusión someramente a cuando estuvo en Yugoslavia en 1990. Después de eso se ha dedicado de lleno a la novela. Que ya lleva varias nuevas que le desconozco. Habría que darme otra vueltecita por las Españas...
El señor Reverte escribe con frecuencia sobre cosas que detesta de este nuestro mundo de hoy. La falta de educación, la descortesía, y así. Gente con el gorro puesto sentada en un restaurante. Automovilistas con las bocinas del estéreo bramando hasta ensordecer. Le repatea ver a hombres vistiendo "shorts" en cualquier lugar que no sea la playa o la alberca. Dice que vió a un tipo caminando por la Gran Vía de Madrid en chanclas, traje de baño y nadamás, rascándose las pelotas. Le dieron ganas de romperle la cara. Yo uso pantalón corto todo el verano, pero es la usanza aqui en Kalifas.
Otra de las mismas: está Reverte esperando subirse a un avión cuando mira otro palurdo con sus patas peludas a la intemperie. Hijodeputa - se dice - con mi suerte ese cretino me toca de junto. Dicho y hecho. De puro coraje le hinca el codo en el costado las veces que puede; perdón, perdón, es que están muy estrechos los asientos, y le derrama su botellita de agua accidentalmente en la horcajadura. Preocupándose por que si se cae el avión lo último que verá serán unas patas peludas.
Le vengo dando vueltas al libro este. Especialmente porque tengo sentimientos afines con los del el autor en lo que respecta a la política. Insatisfecho con la izquierda y con la derecha ambas. Aborrezco lo socialmente correcto y el hipócrita "buen rollito", como llama él a...ja ja ja, no sé exactamente pero me imagino: las empresas que se anuncian como "verdes", preocupadas por el bienestar de la humanidad y del planeta, por ejemplo. El buen rollito, la mala leche, tus muertos más frescos y hay que joderse. Ah! y para qué te digo que sí, si no.O para qué te digo que no, si sí. Esta última suena muy mexicana. Seguro la recogió cuando anduvo investigando La Reina del Sur por acá.
Detestamos también a los que viven y lucran del no llamar a las cosas por su nombre. Me están cambiando el léxico, los hijos de su rechingada madre... "Fuerzas de Paz" en substitución de "Fuerzas Armadas", por ejemplo. O las feministas imponiendo su término "violencia de género" en lugar de "violencia doméstica". Nos explica Reverte que sus compas los don Ramones de la Real Academia Española están escandalizados por lo de "género". Que es un "gÜirismo". Del "gÜiri", que es el idioma inglés. Como cuando llega aqui un pendejo de San Diego State University y se pone a preguntar si "estamos en la misma página". YA sabes qué puedes hacer con tu pinchi página, tarado.
Quizás estos sentimientos sean endémicos entre los sesentones como yo comprendo, auque no dejen de ser subjetivos. Me imagino a un viejito en 1915 echando ajos y cebollas porque ya pocos hablaban como se usaba en 1860. Que pensaría este viejito del lenguaje de hoy?
Ya había leído este libro hará cosa de cinco años, cuando me entró la fiebre por Pérez-Reverte y saqué todos los libros que la biblioteca de Chula Vista le tenía. Los del Capitán Alatriste, Cabo Trafalgar, La Carta Esférica, El Maestro de Esgrima, La Reina del Sur, y otros. Noto que ahi siguen teniendo los mismos libros y nadamás. Luego fui a Sevilla y me hice de su entonces nuevo El Asedio, que trata sobre el sitio que en 1809 pusieron los franceses al puerto de Cádiz, que también visité. Por ahi anduvimos camine y camine mi hija y yo. Leyendo a Pérez-Reverte fue que me entusiasmé por ir a España.
En otra columna lamenta que a los sevillanos no les ha interesado hacer de Sevilla una capital europea de la cultura, habiendo tanto con qué. Que más se preocupan por la procesión de la Macarena, los muy provincianos.
Luego habla de estar atrapado haciendo fila en el aeropuerto de Málaga, con un bebito en los brazos de una doña atrás de él, y la espalda desnuda de una gorda enfrente, que trae un chichero puesto nadamás. El bebito empuña una dona de chocolate. La gorda ostenta el tatuaje de un cristo en el omóplato izquierdo. La cola estira y afloja, y Reverte tiene miedo de que en un empujón el bebé le vaya a restregar chocolate en el cuello de la camisa, o que vaya a dar de cara con la espalda de la gorda. El tatuaje del cristo parece mirarlo, ceñudo, cada vez que se le acerca sin querer. Claro que ambas cosas suceden, faltaba más. La cola lo empuja justo cuando la gorda se agacha; él la tumba y cae encima de ella. El cristo lo mira colérico. Y el niño le embarra el cuello con la dona.
Tiene Perez-Reverte otras dos colecciones como esta. Me gustaría leer de cuando se ganaba el pan como corresponsal de guerra. Aqui hace alusión someramente a cuando estuvo en Yugoslavia en 1990. Después de eso se ha dedicado de lleno a la novela. Que ya lleva varias nuevas que le desconozco. Habría que darme otra vueltecita por las Españas...
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