jueves, 10 de marzo de 2011

Soñando con Hispania.

Este calorcito me trae atontao. Después del frío lluviozón del pasado lunes el contraste destantea. Me levanté desganado y caminé unas cuadras hasta los Mariscos GÜicho, donde pedí una campechana y un consomé. Me regresé con el sol a plomo, procurando venirme por la sombrita.

Me volví a echar, con el dvd de "La Compañía" puesto. Se trata de la C.I.A. Medio dormité. Desperté otra vez, sin ganas de levantarme. Faltaban un par de horas para que tuviera que irme a trabajar. "Qué carajos me pasa?"-- me pregunté. -- "Estaré deprimido?"

Siempre me han gustado mucho los mapas. Me emocionan. Echan mi imaginación a volar. Pensé en sacar el atlas, para ver Andalucía, pero lo tengo grabado en mi mente: hay una carretera casi circular Málaga-La Línea-Cádiz-Sevilla-Córdoba-Granada-Málaga. Por La Costa del Sol hasta Gibraltar. Dicen que la mafia rusa está posesionada de Marbella y sus playas.

Bajarme del avión en Málaga. Rentar coche. Buscar hotel. No me interesan ni las playas ni las discotecas ni los restaurantes caros.. A comer tapas con vino en algún paradero, y a seguirle. A cruzar La Línea. Ha de ser parecido a aquí en Tijuana. Quiero ver los changos de La Roca y tomarme la foto.

Luego quiero ir a pararme al malecón de Cádiz, a imaginarme los galeones saliendo para la América hace 300 años. Pernoctar allí. Luego a Sevilla a enamorarme de sus mujeres -- ay, Madre! -- y a perderme en sus vericuetos moriscos. Hacerme de unas alpargatas, encontrar el libro que busco y comprar tres cajetillas de Ducados Negros.

Meterme al mercado y comprar queso, pan, vino, y aceitunas. Y lo que se me antoje. llevar todo al cuarto del hotel y darme un festín. Salir en la noche a caminar y a buscar donde sentarme a disfrutar.

Ya se me pasó la modorra.

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