viernes, 2 de septiembre de 2011

Black Sabbath

La portada mas espeluznante de los discos de Black Sabbath es sin duda la de Paranoid. Viene un cuate saliendo de entre unos árboles, vistiendo mallas rojas, botas, un casco de motociclista y portando espada y escudo de juguete. Si alguien así se me apareciese a la vera del camino me moriría del susto. O de la risa.

Ah, pero como disfruté a Black Sabbath en mi juventud...los vi en el Golden Hall de San Diego a principios de Septiembre de 1971. Recuerdo que antes del concierto salió al escenario un locutor de radio afro-americano saludando al público...  "Hola.Yo soy Black Sabbath"... Toda la bola de grifos nos cagábamos de la risa.

Empezaron a tocar los del Sabbath y yo, claro, impresionadísimo con los requinteos distorsionados de Tony Iommi. Children Of The Grave, Into The Void, Sweet Leaf, Electric Funeral, Fairies Wear Boots, y tantas otras rolas que ponían los pelos de punta.

Al terminar el evento, varios nos fuimos a la puerta de atrás del edificio, prestos a la caza de autógrafos. Yo logré los de Tony y del bajista Geezer Butler. Ozzy se me quedó mirando desde dentro de la camioneta Ford Galaxie que los llevaría ( me imagino ) a su hotel. Quizás se preguntaría por que no le pedí el autógrafo. Daba que yo solo quería los de los músicos. A el lo veía como una especie de animador con muy poco talento musical.

Los volví a ver en el Sports Arena en 1976, pero ya no eran lo mismo. Ni yo era el mismo. Se les notaba cansados y apagadones. El baterista había echado los kilos en la milonga. No azotaba sus tambores con el gusto de antes. Ozzy con sus aspavientos de chamarra de barbitas, haciendo el símbolo "V" de la paz con dos dedos de cada mano y poniendo los brazos muy en alto. "Peace", pues, mi broder.

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