domingo, 14 de abril de 2013

Lou Reed "Berlin"

Primeramente debo aclarar que yo no seguí a Lou Reed durante la década de 1970. No fue si no hasta mediados de los 1980 que pedí prestados algunos de sus discos y los grabé a cassette. Rock N' Roll Animal, Lou Reed Live, y Berlin. Aún perduran estos cassettes. Traigo uno en el pick-up ahorita. El disco Berlin fue producido por el nefasto Bob Ezrin, quien todo lo tornaba grandioso y a mucha pompa, fanfarrias y orquestas, etc. Ezrin también produjo por aquellos entonces Welcome To My Nightmare de Alice Cooper, y el primero de Peter Gabriel. A donde fuera este señor se jalaba la mancuerna de requintistas formada por Dick Wagner y Steve Hunter, quienes se aventaban unos duelos musicales de poca madre, la neta. Pinches virtuosos del Rock.

Cuando fui a ver a Peter Gabriel al Roxy Theatre de Hollywood en 1977, traía un bandonón que apenas y cabía en el escenario. Ahi venían Steve Hunter y  ( OH! mi otrora héroe ) Robert Fripp...

Pero Berlin: Lou Reed nos cuenta  de la subida y de la bajada de una relación amorosa. Primero estaba la parejita sentada en un romántico café a la sombra del muro de Berlín bebiendo Dubbonet en las rocas. Con el tiempo empezaron a usar heroína...luego le quitaron sus bebitos a la chava, por puta y por drogadicta. Al final tiñó sus sábanas de sangre cortándose las venas, dejándole al bato la tarea de despejar sus cuadernos de poemas y sus demás tiliches del cuarto. Qué bonito es el amor.

En el 2006 Lou Reed montó Berlin como Opera Rock, en el St. Ann's Warehouse, de Brooklyn. Con coro y orquesta y toda la cosa, y con Fernando Saunders en el bajo y Steve Hunter en la guitarra. En 1975 no estaba de moda el estilo minimalista de requintear del Reed, por eso traía a Wagner y a Hunter. Esta táctica le redituó un éxito absoluto. De ahí empezó a ganar dinero, porque tras la disolución de su grupo Velvet Underground ( quienes estaban muy, pero muy adelante de los tiempos ) en 1970, había tenido que irse a trabajar con su papá como ayudante de contador, ganando $40 dólares a la semana. Hoy-por-hoy-attaboy- cowboy, ya son vigentes los requinteos de Lou, cuyo estilo consiste en enjaezar y esgrimir energías, controlando el voltaje y el wattaje. De técnica guitarrística no tiene ni madres, pero esto contrasta bonito con los licks y riffs de rock clásico multi-notas de Steve Hunter. Ambos estilos son válidos ahora.

Si quieres divertirte házte de su disco Metal Machine Music, editado ese mismo 1975. Son noventa minutos de puro feedback. Una vez dijo el Eddie del dueto Flo and Eddie que quien escuchara todo el disco de principio a fin sería un tonto mas grande que él... Arte, o tomada de pelo?  Pero así ha sido de polifacético el pinche Lou.

Ahora pues ya es un abuelo muy respetado. Sus discos son sus hijitos, y sus émulos ( que abundan ) sus nietecitos.  Ya es de ovación y vitoreo, y los del palco de arriba paraditos aplaudiendo.

Bueno. Tan Tán.
























domingo, 24 de marzo de 2013

Domingo De Ramos

Hacía una mañana bonita. Me subí al taxi rojo y luego al camión azul para ir al tianguis de la Pancho Villa. Me bajé por allá en el Soriana donde vi a una muchachilla de 20 años menudita y bajita. Ganas tuve de echármela al hombro e irme corriendo, o aventarla para arriba y cogerla de bajada como a bebita, pero eso no se hace con gente desconocida.

Vi el gential deambulando, canastillas de fresas a cinco pesos, ropa, chunches varias, pelis piratas, perros que iban en sus asuntos perrunos. Padres e hijos, parejas abrazadas. Mujeres embarazadas. Afuera de la iglesia vendían artilugios de palma. Adentro se oía misa.

Compré mas allá dos vasitos de vidrio propios para servir licor, con capacidad para dos shots.

Me regresé al centro. Afuera de la catedral me hice de una crucecita de palma para ponerla en mi puerta. Dice "JHS" y costó diez pesos. Me compré un pepino con chile y limón que costó veinte pesos.

Entré al Mercado del Piojito, donde vi queso cotija, tamarindo enchilado, estatuillas de la santa muerte, conos de piloncillo; y al poeta Roberto Castillo con las manos en la bolsa y un pié recargado en la pared. Estaba silbando.  Sería?   Se parecía mucho.

Abordé el taxi rojo en la cola que se forma en Cuarta y Constitución. Quedaba solamente un lugar, enseguida de un anciano que llevaba una cubeta blanca vacía y un tufo a no haberse bañado en varios días. Siempre me va mal cuando abordo allí. Es mejor caminar otras dos cuadras para esperar uno que no venga lleno. Muchos taxistas se brincan el sitio  y recogen mas allá.

Irme de México, yo?  NOOOOOOO!  ja ja.














viernes, 22 de marzo de 2013

JOY DIVISION

Acabo de leer el libro Unknown Pleasures, de Peter Hook. Este señor fue el bajista de la banda Joy Division, que dejó de existir la primavera de 1980 con el suicidio de su cantante Ian Curtis. Es un libro de muy amena lectura, lleno de anécdotas sobre la vida del grupo; los ensayos en almacenes lóbregos y helados, las bromas que se jugaban con otros grupos cuando en alguna gira, etc.

Cuenta Hook que en cierta ocasión les tocó abrir de teloneros el concierto en Manchester de Johnny Thunders, quien había sido un personaje mítico para los miembros de Joy Division por haber pertenecido a la banda The New Yor Dolls... pues oh!, desilusión:  Cuando llegaron al lugar del concierto a media tarde, encontraron a Johnny T.  y a sus músicos desparramados por las butacas casi en estado de coma. Eran todos heroinómanos.

Hasta los "secres" de Johnny, cuando subieron a conectar aparatos y guitarras, parecían "fantasmas punk, moviéndose en cámara lenta".  Cuando los de Joy Division estaban  emocionados y galvanizados por el nuevo movimiento PUNK, cambiando al mundo y derribando íconos, a su ídolo J. Thunders. se le dificultaba mantenerse despierto. Ni hablar de cambiar al mundo ni de derribar íconos. No mejoró gran cosa cuando se subió a cantar su éxito "Chinese Rocks".

Un día de Mayo de 1980, llegó la esposa de Ian Curtis a su casa y encontró a Ian muerto, de rodillas en el piso, con la cuerda del tendedero al pescuezo. Un vecino lo había descolgado. El matrimonio estaba tronando; ella había comenzado los trámites de divorcio porque Ian ni asistía ni contribuía y estaba siempre ausente en alguna gira, y cuando llegaba, llegaba sin un quinto, porque al grupo les pagaban muy poquito. Y  la doña trabajando, madre de la hijita de Ian, batallando para pagar el recibo de la luz, y para alimentarse ella, a su hija, y al perro de Ian. Finalmente tuvo que regalar al perrito.

Para acabarla, Ian Curtis mantenía una relación, aunque plátonica y a distancia, con una chava de Bruselas admiradora de JD y editora de un pasquín punk. Platónica porque los medicamentos que tomaba Ian para su epilepsia le impedían consumar el acto sexual y a distancia por razones obvias. Estuvieron juntos en Londres un par de semanas, cuando Joy Division grababan su segundo disco. Luego se vieron fugazmente aquí y allá. Dice Peter Hook que estaba muy bien hecha, esa mujer.

La epilepsia de Ian se dió cuando JD empezaron a dar conciertos. El trajín, las desveladas, y los atacones de sustancias, además las luces parpadeantes de los escenarios, fue lo que indujeron la enfermedad. Un momento estaba frente al micrófono, y al siguiente momento empezaba a bailotear como pollo descabezado, aventando sus extremidades aquí y allá, para a continuación brincar hacia atrás y darse en la nuca contra los tambores del baterista. Al principio todos pensaron que era parte del "show", pero no. Luego ya hubo que abrirle la boca y agarrarle de la lengua para que no se ahogara. Eso fue empeorando al grado que hacia el final sucedía cada vez que se presentaban.

Hay que mencionar la importancia de Martin Hannett, el productor de grabaciones, y responsable del singular sonido claustrofóbico que tan bien adorna y realza las vocalizaciones taciturnas del señor Curtis. Esos discos suenan como si los hubieran grabado dentro de una fábrica de rines. Con 'la muerte', los discos empezaron a venderse como pan caliente y finalmente la viuda de Curtis pudo mantenerse decorosamente. Creo que puso un salón de belleza.

Los sobrevivientes de la banda no perdieron tiempo en cambiarse de nombre y seguir trabajando. Bajo el rubro de "New Order" alcanzaron un éxito insospechado, y colorín colorado, este cuento se ha acabado.














viernes, 2 de septiembre de 2011

Black Sabbath

La portada mas espeluznante de los discos de Black Sabbath es sin duda la de Paranoid. Viene un cuate saliendo de entre unos árboles, vistiendo mallas rojas, botas, un casco de motociclista y portando espada y escudo de juguete. Si alguien así se me apareciese a la vera del camino me moriría del susto. O de la risa.

Ah, pero como disfruté a Black Sabbath en mi juventud...los vi en el Golden Hall de San Diego a principios de Septiembre de 1971. Recuerdo que antes del concierto salió al escenario un locutor de radio afro-americano saludando al público...  "Hola.Yo soy Black Sabbath"... Toda la bola de grifos nos cagábamos de la risa.

Empezaron a tocar los del Sabbath y yo, claro, impresionadísimo con los requinteos distorsionados de Tony Iommi. Children Of The Grave, Into The Void, Sweet Leaf, Electric Funeral, Fairies Wear Boots, y tantas otras rolas que ponían los pelos de punta.

Al terminar el evento, varios nos fuimos a la puerta de atrás del edificio, prestos a la caza de autógrafos. Yo logré los de Tony y del bajista Geezer Butler. Ozzy se me quedó mirando desde dentro de la camioneta Ford Galaxie que los llevaría ( me imagino ) a su hotel. Quizás se preguntaría por que no le pedí el autógrafo. Daba que yo solo quería los de los músicos. A el lo veía como una especie de animador con muy poco talento musical.

Los volví a ver en el Sports Arena en 1976, pero ya no eran lo mismo. Ni yo era el mismo. Se les notaba cansados y apagadones. El baterista había echado los kilos en la milonga. No azotaba sus tambores con el gusto de antes. Ozzy con sus aspavientos de chamarra de barbitas, haciendo el símbolo "V" de la paz con dos dedos de cada mano y poniendo los brazos muy en alto. "Peace", pues, mi broder.

lunes, 30 de mayo de 2011

Sueños

Ayer en la tarde soñaba que andaba en Turquía en un tour bus. El bus iba casi vacío y le platicaba al chofer que el paisaje campirano turco se parecía mucho al de la Baja California:

"Ey, chofer. A que no sabes de donde soy?"

"No, no sé".

"A ver, adivina".

"No sé...eres Americano?"

"No no no. Ni lo mande Alá...luego me agarran por aquí los 'political islamists' y me ejecutan. Soy de Tijuana, México".

"Aaah..."

"Fíjate que este paisaje me recuerda mucho a mi tierra".

"Ah, mira...".

( Ya sé porqué soñaba con Turquía...es que estoy leyendo un libro de Orhan Pamuk ).

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Ahorita que me desperté salía de un sueño en el cual visitaba a Elliott Smith en Portland Oregon ( Smith se suicidó en 2003 ).

Estaba Elliott con su novia en un depa, y con varios cuates y cuatas de ellos, planeando algo musical. Por algún motivo Elliott me apreciaba mucho, y aunque yo le llevaba 14 años me hizo su compa. Es que yo sabía mucho de los Beatles y de los Rolling Stones y a el le facinaba ese período.

 Creo que me quedé un día entero allí.  Es todo lo que recuerdo.

sábado, 14 de mayo de 2011

La venganza de los pelados

Ya he dicho que admiro mucho a don Porfirio Díaz. Yo quiero mas represión en este pais. Es que la indiada no tiene remedio. Como es posible que unos pocos chúntaros tengan asolada a toda la ciudadanía contribuyente?

Quiero que al que ande en su vehículo con el estéreo retumbando narco-corridos lo bajen los soldados a culatazos y jamás de vuelva a oír de el. Quiero que a los grafiteros los recluten en leva y se los lleven a patrullar las costas. O a Sinaloa y a Tamaulipas a combatir el crimen.

Quiero que se eliminen los derechos humanos para los crímenes serios, y que se reinstituya la pena de muerte al estilo de la China... sentencia, y púm!, repidito al paredón. Pero saliendo de los juzgados, sin tocar aro en la Peni. Sin alegatos ni apelaciones.

La venganza de los pelados es un fenómeno global. Los Talibanes son unos pinches nacos. La burka, o la murga esa con la que se cubren la cabeza y el rostro algunas mujeres musulmanas, es una manifestación de islamismo político en Francia y en Turquía también. Es una mentada de madre a todo el cristianismo. Y no soy muy devoto, pero sí estoy afiliado al club. Los Talibanes se quieren morir...hay que darles su gustito. El lema de los nacos es "Mejor diez años como gÜey, que setenta como buey". OK. Al paredón con ellos. Su gusto es.

lunes, 2 de mayo de 2011

Recuerdos de Pink Floyd

LO primero que supe de Pink Floyd; mis amigos de Chicali me telefonearon en Octubre de 1971, pidiéndome que les comprara boletos para el concierto de Pink Floyd a llevarse a cabo en el Community Concourse de San Diego ese mismo mes. Le pedí el dinero a mi apá, recuerdo que los compré en una agencia de viajes por el Blvd. Agua Caliente aquí en Tijuas, y fueron como $36 Dlls por cinco o seis Boletos, el mío incluído.

Me acuerdo de estar en el concierto y no entenderle ni zoca. Yo acababa de ir a ver a Black Sabbath, y luego a Elton John, y estos Floyds sonaban mustios en comparación. Se tardaban lo que parecían HORAS en tocar una sola nota ( ha de haber sido la pieza "Echoes" ). Uno de mis amigos me dijo que no fuera pendejo, que agarrara la onda, que tocaban a toda madre. No con tantas palabras, mas bien como por telepatía así me hizo sentir.

El verano siguiente compré el recien editado Obscured By Clouds, y me gustó bastante. Décadas después leí que el baterista lo consideraba uno de sus discos favoritos, y que les llevó solamente una semana grabarlo. Recuerdo que el requintista tenía una manera muy peculiar de jalar las notas, haciendo un sonido de Blues muy volador; como que las jalaba mas hacia arriba. Claro que el "Arriba" era yo, por estar tomando tanto LSD. "Me quedé arriba", como se decía entonces. Ido de la mente.    ..."Eh?"....  "Qué?"...

Pronto el Floyd se convirtió en el grupo apropiado para escuchar cuando nos adornábamos con mota o con ácido. Recuerdo estar en el automóvil de alguien escuchándolos y se oían gaviotas en la música. Qué loco...gaviotas..!

Luego en 1973 salió su disco Dark Side Of The Moon  ( si ves la peli "Live At Pompeii", ahi salen cuando lo estaban grabando en Abbey Road ), que nunca compré porque no fue necesario: todomundo lo tenía. Mi amigo Tony traía el cartucho de 8-Track en su Honda Civic anaranjado de flamante modelo 1974. "Hanging around on a piece of ground in your hometown..." se escuchaba, mientras transitábamos de noche por la avenida Hipódromo, pasando por  la licorería, el mercadito de la esquina, y las casas de por ahi. De veritas que vivimos esa letra, en la callada desesperación del estar impedidos cannábicamente de hacer nada...aparte de alucinar.

Pero asi eran esos tiempos. Gran parte de la juventud mundial estábamos dedicados completamente al culto de Dionisio. Culpemos a Timothy Leary y a William S. Burroughs, quienes fueron los teóricos, y al sumo sacerdote Jim Morrison, quien directamente nos puso el ejemplo. Que por qué hacerlo? Quien sabe. Nomás.

A finales de 1975 me encontré en Wherehouse Records de Chula Vista, sopesando en una mano el nuevo del Floyd, Wish You Were Here, y Minstrel In The Gallery, el último de Jethro Tull, en la otra. "Mmmmmmm... vámonos por la sicodelia", pensé, y compré el de Pink. Lo escuché demasiado, hasta cansarme de el. Mas porque también se oía mucho en el radio. Algunas de sus canciones se oyen hasta la fecha. La del título, por ejemplo. El trilladísimo acorde de 'sol'. Cualquier aprendiz de guitarra luego ahi estaría atormentándonos con su interpretación. Qué pinche hueva...

Al  Animals no le agarré la onda si no hasta mucho después, y no fue por no oírlo. El Tony tambien lo compró. Luego, Dios mio, salió The Wall en 1980 y disco mas turgente y deprimente no he oído. Hasta la fecha me produce un malestar indefinido la canción esa de los niños escolares y del ladrillo en la pared. Lo único rescatable de ahi es "Comfortably Numb", porque eso es lo que estábamos, y quizas aún estemos tratando de hacer: anestesiarnos, aislarnos del duro mundo y sus complicaciones.

El líder original de PF fue Syd Barrett, quien componía y cantaba y era el mas bonito. Cuando tocaban en concierto, el público se enfocaba en el. Nadamás que se quedó arriba por tomar demasiado LSD durante mucho tiempo hasta que lo tuvieron que sacar del grupo, porque se quedaba parado catatónico tocando la misma nota aun despues de que la rola hubiera terminado. Se convirtió en un impedimento.

Entonces los demás trajeron a un viejo amigo del mismo Syd: David Gilmour, quien también era locochón, pero funcional. Además era guapo, tocaba muy bien la guitarra, y no cantaba mal las rancheras. Tardó el grupo un rato en tomar un rumbo definido. Si escuchas el disco Ummagumma verás como los integrantes que quedaron a duras penas hacían sus pininos en la composición.

Gilmour es el de la voz melodiosa y Roger Waters el de la voz áspera. Este Waters, el bajista, poco a poco se fué perfilando como el nuevo líder. Ya para W.Y.W.H, todas las letras eran de el, aunque las música fuera de Gilmour. O del teclista Rick Wright, quien en la medida que Waters fue ganando protagonismo, se fue haciendo mas para atrás; dejó de componer, tocaba menos y menos, le perdió el interés al grupo. Cuando The Wall, de plano Waters lo corrió.

Imagino paralelos en la historia de Pink Floyd con la mia propia. Nos atacamos al principio de tocho morocho lindo y bonito, hasta que quemamos todas las embarcaciones, todas las neuronas, y toda la serotonina. Sin sustancias intoxicantes, nos quedamos como la cucaracha sin mariguana que no puede caminar. Cuando antes nos brillaba la mirada, se nos fue opacando hasta que nuestros ojos parecían "hoyos negros en el cielo", como reza la letra de la rola "Shine On You Crazy Diamond".

Con razón nos empezo a deprimir la música del Floyd desde alrededor de 1975 y el L.P. Wish You Were Here. El culpable de esto es Roger Waters, que estaba traumado por no haber tenido papá. Se lo mataron los alemanes en el desembarco de Anzio en 1944. De ahi deriva la amargura reflejada en sus letras. Si te fijas, con frecuencia habla de soldados.

Tengo sentimientos encontrados de Pink Floyd en general, y de Roger Waters en lo particular. El baterista Bill Bruford, quien tocó con Yes y con King Crimson dice en su autobiografía que PF es el grupo que tiene la música mas indigesta y aburrida del mundo. A veces estoy de acuerdo.

Pero a veces, como ayer, que al calor de cuatro o cinco vasos de Chardonnay me puse a escuchar la version de "Shine On You Crazy Diamond" que viene en el reciente disco en vivo de Gilmour titulado Gdansk, casi se me salían las lágrimas mientras berreaba la canción haciendo segunda vocal.

Waters a veces me cae gordo... a veces me caigo gordo yo mismo. No será porque ambos abrigamos sentimientos misantrópicos?  Hummm...